Ser humano es un fenómeno de comunicación. Vivimos en cuanto percibimos y compartimos. Este es un espacio para alcanzar a la mayor cantidad posible de otros seres humanos y compartir lo que vivo, pienso y juzgo.

lunes, 26 de febrero de 2007

Miguel Alfonseca

Hoy ando con rabia por ver tanta muerte en Irak. Tantas mentiras que llevaron a esa masacre. y me robo de Cielo Naraja (www.cielonaranja.com) el poema de Miguel Alfonseca, él lo dice mejor que yo, indudablemente...


CORAL SOMBRÍO PARA INVASORES

Morirán sin los abetos de Vermont.
Morirán sin los grandes pastos rizados por el viento,
sin los frescos terrones de California
ni la cordillera del Oeste,
donde el cielo es un pálido patriarca en mansedumbre.

Morirán sobre una tierra que no es suya,
entre unos hombres de distinta lengua,
ojos diferentes y distinto corazón.
Porque son invasores.
Destrozan nuestros niños
y aullan las raices del planeta.
Matan nuestras madres
y el mundo gime pateado en los ovarios.

Morirán sin la sana harina del labriego
cocida en el fuego saludable de los árboles.
Morirán sin los cánticos de la campiña,
sin la ronda amorosa de la escuela,
sin el jubileo de los pájaros en la ventana cuando la edad sitúa el mundo lejos,
en el marco de madera tibia labrada con las manos.
Morirán sin el cedro, sin el olmo, sin el roble,
que escucharon el vagido de su nacimiento.
Porque son invasores.
Porque matan al hombre que defiende su heredad,
la tierra en que nacieron sus padres
y murieron,
la tierra en que nacieron sus hijos
y morirán.
Porque vienen sin el amplio corazón de Lincoln.
Morirán lejos de los grandes bosques de Oregón
donde el aire es una canción silvestre.
Morirán sin los dulces brazos de sus ríos,
sin las cálidas palma de sus madres,
sin los besos temblorosos de la amada,
sin la risa de sus hijos.
Porque son invasores.
Porque no defienden su patria
sino que agreden la nuestra.
Patria pequeña de tierra.
Patria inmensa de hombres.
Porque vienen a enterrar el alba
que subimos con huesos y con sangre
con pólvora y con llanto y con amor.

1 comentario:

Violeta Romero dijo...

David, este país desestima la fuerza del espíritu de los pueblos; viviendo dentro de él es trágico observar que para el americano común, “el otro” simplemente no existe, y si existe es sólo como un ente en vías de asimilación. Me repito a mí misma muchas veces los versos de Darío, escritos en otro contexto, pero eternamente válidos:
“Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras.
Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!”